TIAGO MAINO (Periodistas por el Mundo, Porto Alegre, Brasil). Hay que respetar a las personas que tienen espíritu aventurero, porque son las que buscan evadirse de lo común, basado habitualmente relacionado con la mera supervivencia. Y sí: hay que buscar, a través de nuevas percepciones de mundo, esas sensaciones más allá de la propia existencia. Sólo así podremos gozar de una vida plena.
Jorge Kaiser Junior, el protagonista de este relato, siempre tuvo en su esencia este concepto de aventura bien aprendido. Desde muy joven, el brasilero, hoy un empresario y aventurero que vive en la Gran Porto Alegre, Rio Grande do Sul, conservó en su naturaleza esa búsqueda por descubrir nuevas vías, principalmente subido a su bicicleta. En su adolescencia, por ejemplo, junto a sus amigos, la idea de montar un club de ciclismo desde el cual recorrer un sinfín de kilómetros por lugares desconocidos era una muestra de ese espíritu aventurero. A día de hoy, aquel club de adolescentes ya no existe, aunque sí lo hace su esencia dentro de Jorge, que tomó para sí aquél brío.
A lo largo de los años sucesivos, siempre en compañía de una bicicleta, Kaiser buscó descubrir diversificados y prolongados trayectos. Uno de ellos fue un viaje realizado desde su ciudad natal hasta Foz do Iguazú, zona conocida mundialmente por su cataratas gigantescas. Era el año 2.005, y le supuso “acumilar” más de 1.100 kilómetros en sus piernas.
Sin embargo, no se quedó ahí: entre 2006 y 2008, entre pedaladas y escaladas, su otra gran pasión, estuvo en diversas expediciones: Monte Aconcagua (Cordillera de Los Andes); Cerro Santa Elena (en la frontera de la Argentina y Chile), y el Paso de Los Libertadores (también en la región andina). En 2010, coronó la cumbre del Monte Negro, uno de los puntos más altos de lo Rio Grande do Sul. Un año más tarde, sólo necesitó siete días para recorrer 865 kilómetros en una expedición por la región de la Lagoa Dos Patos (Brasil). ¿Bastante, no? No, Jorge busca aún más.
Su próximo reto: la ruta 40
Esta semana, el brasilero inicia una nueva aventura, una nueva oportunidad para sentirse “realizado”. Esta vez, el reto consiste en atravesar la famosa Ruta 40, en la Argentina, una carretera que atraviesa 5.200 kilómetros del país, lo que la convierte en lugar de peregrinación obligada para cualquier aventurero que se precie de serlo.
Debido a las complicaciones propias de un reto tan colosal, la expedición será cubierta en tres fases, tras haber considerado las dificultades del terreno, las condiciones climáticas y los periodos más propicios para escalar las cimas que se encuentre por el camino.

La Ruta 40 fue construida en 1935, y traspasa diversos ríos y puentes de de 60 localidades, subiendo por el nivel del mar hasta casi 5.000 metros de altura. La carretera atraviesa también 27 pasajes de la Cordillera de los Andes, centros de esquí, áreas Paleontológicas, reservas naturales y otros lugares considerados Patrimonio de la humanidad. En cuanto a las formaciones montañosas que pueblan la Ruta, podemos encontrar picos como Mercedario (6.769m), Aconcagua (6.959m), Penitentes (4,450m) y Lanin (3.776 metros de altura).
Durante el primer tramo, Jorge partirá desde Porto Alegre (Brasil), hasta Mendoza (Argentina). Ya en territorio argentino, el aventurero tomará un autobús en dirección a la divisa entre Argentina y Chile, en el corazón de la Cordillera de Los Andes, donde pretende pasar algunos días escalando las primeras montañas en la región, con el propósito de aclimatarse a las temperaturas de los andes argentinos y preparar el cuerpo para enfrentar el inmenso trayecto ciclístico. Superada esta primera etapa de aclimatamiento, y volviendo a Mendoza, el brasilero empezará el trayecto de bicicleta por la Ruta 40. Con una mezcla de júbilo y voluntad, el mismo afirma que “la Ruta 40 es considerada uno dos grandes desafíos experimentados por el hombre”.
La primera etapa de este maratoniano recorrido le llevará desde Mendoza hasta la región de San Martín de Los Andes, recorriendo aproximadamente 1.500 kilómetros en 23 días. Así, viajando sólo, sin equipo de apoyo, el brasilero enfrentará a la complicada vía argentina. El viajero, entretanto, estará bien equipado: Kaiser levará consigo material de camping, provisiones y también dispositivos electrónicos, como velocímetros y un sistema de posición global, que mostrará la localización del ciclista, visibles en la página oficial de la travesía.
La siguiente etapa del proyecto llegará a partir de marzo de 2012, y le llevará por la zona sur del camino argentino, pedaleando desde la región de San Martín de los Andes hasta Cabo Vírgenes, en la Tierra del Fuego. Por último, la tercera etapa está programada para noviembre de 2012. Durante este período, el deportista transitará desde La Quiaca, extremo Norte de Argentina -frontera con Bolivia, hasta encontrar Mendoza otra vez, completando todo el camino de la travesía.
Ansioso por la aventura, y con una aprehensión natural de quien parte para un nuevo desafío, Jorge sintetiza: “La idea es escalar primero Penitentes, hacer la travesía de bicicleta y finalizar la primera etapa escalando el Lanin…Este es el plan: a ver si lo alcanzamos”. Desde aquí, claro está, le deseamos buenos horizontes y toda la suerte que necesite.
Más detalles de la expedición poden ser encontrados en la página oficial de la “Travessia Ruta 40 de Bicicleta”.
TIAGO MAINO (Periodistas por el Mundo, Porto Alegre, Brasil). Caminar por un ambiente donde la arte está contenido en cada espacio y siempre provocándote en cada instante. Esta es la idea de una exposición cuyo propósito es romper los conceptos de los comportamientos del mundo y su espacio.
Hasta el día 15 del mes de noviembre, en Porto Alegre (estado del Rio Grande do Sul, Brasil), tendrá lugar la octava Bienal do Mercosul, evento que reúne obras de 105 artistas de todo el mundo, y que ofrecerá sus creaciones para que el visitante pueda trazar su propio camino.
Si te gusta la arte, o si tu alma se desvive por desentrañar los diferentes elementos contenidos en un sinfín de creaciones artísticas, es una cita obligada. En esta Bienal de Porto Alegre niños, adolescentes y adultos disfrutan debatiendo sobre los ideales, a veces más objetivos, otras más oscuros, de un número estupendo de obras que están a disposición para discutir el tema “Ensaios de Geopoética”.
En el Cais do Porto, uno de los lugares más emblemáticos de la exposición, la puesta del sol de las aguas del Guaíba también ayuda a reflexionar sobre unas obras que esperan nuestras definiciones, contestaciones y dudas.
La idea propuesta por el evento es discutir, a través de los “Ensaios de Geopoética”, el territorio y su redefinición crítica a partir de una perspectiva artística. Es decir: temas cómo asuntos como la colonización, fronteras, aduana, alianzas transnacionales, construcciones geopolíticas, localidades, viajantes científicos, nación y política pueden ser discutidos, verbalmente o en pensamiento, desde una perspectiva local.
Pero en una Bienal sólo hay algo que no se discute: al caminar por sus espacios, repensar el mundo se antoja obligatorio. Una convicción que, de forma natural y rápida, toma cuenta de la mente.
Así, cuando nos detenemos frente de alguna obra, sumamos, naturalmente, de una manera que no pide regla específica, también otros significados a su valor primitivo: independientemente de la idea inicial del autor, lo importante es agregar los temas a nuestras percepciones. En una Bienal, no hay fallo o error, sino únicamente el concepto de sumar y compartir valores.
MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA EXPOSICIÓN: http://www.fundacaobienal.art.br