Desde el tartazo de Bill Gates al zapatazo a George Bush, todos los grandes personajes han sufrido algún tipo de ataque. Y el Cavaliere no podía ser menos.
El vídeo del ataque a Berlusconi
Fue el pasado 13 de diciembre, en la céntrica plaza del Duomo (Milán). Tras dar un discurso, no falto de cierta polémica, el primer ministro italiano se dispuso a saludar a sus fans y a firmar autógrafos como la gran estrella mediática que es. Aquél fue el momento que aprovechó Massimo Tartaglia, de 42 años, para propinarle un contundente golpe con una estatua de hierro provocándole la rotura del tabique nasal, dos dientes, una laceración en el labio y la pérdida de medio litro de sangre. Y podría haber sido peor. Según el propio Berlusconi se salvó “de milagro” de perder un ojo, apenas por un centímetro.
Todo apunta a que se trató de un acto predemeditado: entre otras cosas, en la bolsa que llevaba el agresor encontraron un pisapapeles de cuarzo, un crucifijo de 20 cm y hasta un gas de pimienta. Massimo Tartaglia, que lleva diez años en tratamiento psiquiátrico, afirmó durante el interrogatorio policial que fueron los gritos de protesta provenientes del mitin los que llamaron su atención.
“Sigo aquí y no me pararéis”
Poco antes de ser atacado, Silvio Berlusconi había declarado frente a la multitud de la plaza del Duomo: “Me definen como un monstruo, pero no creo serlo: primero porque soy guapo y segundo porque soy lo que se dice un buen chico”.
Ya en el hospital San Raffaele el premier aseguró no comprende por qué le odian puesto que él “quiere a todo el mundo y quiere el bien de todos.”
Leyendo sus declaraciones cualquiera creería que es un trocito de pan y es que insiste en que se está llevando a cabo una campaña de odio contra él y que la agresión ha sido “fruto de quien ha querido sembrar cizaña. Casi me lo esperaba”.
Era de esperar
En medio de la tensión política que está viviendo Italia, los escándalos de la vida personal de Berlusconi y sus ingeniosas estratagemas legislativas para burlar la justicia una y otra vez, evitando a toda costa ser llevado a juicio… ¿a alguien realmente le extraña lo que ha que ha pasado? Lo sorprendente, en todo caso, es que no haya ocurrido antes.
De hecho, hace algunos meses AISI (Agencia de Información y Seguridad Interna) ya había avisado de la posibilidad de que algunos “mitómanos aislados” llevaran a cabo actos violentos. Incluso el mismo Berlusconi, minutos antes del mitin comentó con su portavoz que se sentía “un clima violento, una espiral de odio” y que podría suceder algo.
Asímismo, hace cinco años alguien tuvo la misma idea que Massimo Tartaglia y en diciembre de 2004 intentó agredir al Cavaliere, que en aquel momento también era Presidente del Consejo. En aquella ocasión, por suerte, todo se quedó en un susto. El agresor se llamaba Roberto Del Bosco y resumía los hechos de este modo: “Saludaba a la gente, perdí el control y le golpeé. Lo hice porque le odio.”
La respuesta de Internet
La reacción no se ha hecho esperar en la web. En cuestión de minutos, Facebook ya contaba con varios grupos que condenan la agresión, como:
“Matemos a Massimo Tartaglia”, “Vergüenza Massimo Tartaglia”, “Tartaglia a la cárcel”, “Cadena perpétua para Tartaglia”, “Solidaridad por la vil agresión”.
Pero también se crearon numerosos grupos a favor: “Viva Massimo Tartaglia”, “Hazte fan del que le ha dado un puñetazo a Berlusconi”, “El que ha agredido a Berlusconi, santo subito”, “Massimo Tartaglia personaje del año”, “Yo estoy de parte de Tartaglia”.
Ya se ha previsto la clausura de las páginas web y redes sociales que apoyan el ataque al premier. El ministro Ronchi las ha calificado de “escandalosas y moralmente inaceptables” y ha declarado que “es hora de decir basta a los sembradores de odio y a quienes quieran instaurar en Italia un clima de guerra civil”.
Si bien es cierto que algunos de los grupos (una mínima parte) ya existían y simplemente han cambiado de nombre para contar con más miembros, las opiniones recogidas en Facebook son un reflejo del malestar general italiano, tanto por parte de aquellos que se sienten indignados por el acto de violencia, como los que han visto realizada su fantasía de la mano de Tartaglia. Un país que parece cada vez más dividido y enfrentado.
En cualquier caso, desde estas líneas le deseo una pronta recuperación, señor Berlusconi.
Nos guste o no, el panorama político italiano no sería tan divertido sin usted.
CrisFis, Milán (Italia)
Después de que el pasado mes de octubre se declarara inconstitucional la Ley Alfano –que otorgaba inmunidad a los cuatro altos cargos del Estado–, Berlusconi vuelve al ataque con la Ley del Proceso Breve, que será examinada en el Senado la próxima semana.
Con esta nueva ley se pretende limitar la duración de los procesos judiciales a un máximo de seis años, dos por cada instancia. Eso sí, en principio sólo para los delitos de primer grado (aquellos castigados con menos de 10 años). ¿Y qué ocurrirá si el tribunal no dicta sentencia en ese plazo? Pues que sencillamente se extinguirán, incluyendo los juicios que el primer ministro italiano tiene pendientes.
Persecución a il Cavaliere
Más que una medida para agilizar la justicia, parece una ley ad persónam para que Silvio Berlusconi, que se considerea víctima de una persecución judicial, pueda ejercer su derecho a defenderse. Según sus propias palabras es “el más perseguido por la magistratura en todas las épocas, en toda la historia de los hombres de todo el mundo. Sometido a 106 procesos, todos resueltos con absoluciones y dos prescripciones extintivas.” Sin embargo, tal como se recoge en el diario La Repubblica, il Cavaliere tan sólo ha sido imputado a 16 procesos, de los cuales cuatro siguen pendientes.
Así que, para que el premier pueda librarse de sus perseguidores, la nueva Ley del Proceso Breve podría suponer la anulación de 100.000 juicios, según la hipótesis de la ANM (Asociación Nacional de Magistrados), 33.000 según el ministro de justicia Angelino Alfano. En cualquier caso, una cifra no desdeñable para aquellas personas que llevan años esperando justicia.
Firmas en contra
Desde el periódico La Reppublica, el escritor Roberto Saviano ha hecho un llamamiento al primer ministro italiano para que retire la Ley del Proceso Breve, alegando que existe el riesgo de que “el derecho en Italia pueda destruirse, convirtiéndose en un instrumento sólo para los poderososo, a partir de usted [Berlusconi]”. Asimismo, el autor de Gomorra afirma que con el “proceso breve” prescribirán delitos gravísimos y, en particular, aquellos de los “cuellos blancos”. A día de hoy (22 de noviembre) ya se han reunido más de 320.000 firmas para apoyar la petición de Saviano.