Marina Hernández García

E-Mail: marina.hernandez.garcia@hotmail.com
Perfil: Marina Hernández estudia de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid pero en la actualidad reside en Bruselas, Bélgica. Desde siempre ha estado interesada en el periodismo, la literatura y la fotografía de viajes, campo en el que espera especializarse en el futuro próximo. Marina habla inglés y se defiende con el francés y obtuvo el Título de Fotografía por la Escuela Ultravioleta en 2008.



Artículos de 2mariinitass:

    Spanish Revolution: queremos democracia

    mayo 21st, 2011

    Llevan más de una semana de protestas. En cientos de ciudades españolas, la revolución está prendiendo mecha. Lo que sorprende es cómo no ha empezado antes a derribarse la confianza en la clase política y financiera después de tantos años de crisis interminable y unas tasas de desempleo casi infames. No sólo los jóvenes han salido a la calle: la Puerta del Sol de Madrid, epicentro del movimiento “Indignados” como se ha tildado a la protesta, acoge a cualquiera que quiera luchar contra el descontento popular. Y es que en España, por mucho que se intente encubrir la situación distrayendo la atención del electorado con leyes antitabaco, antivelocidad y anticultura, las cosas no van bien.

    Nos encontramos en el séptimo año que José Luis Rodriguez Zapatero ocupa la presidencia del Estado Español y durante ese tiempo hemos visto cómo la economía se hundía, cómo la tasa de paro crecía hasta límites alarmantes (más de 40% de desempleo en jóvenes) y cómo incluso nos hemos situado en la cuerda floja en nuestra relación con la Unión Europea, y esto solo por nombrar algunas. Pero sería un error pensar que su oponente podría haber hecho mejor las cosas. El problema de España es profundo, y las demandas que el pueblo reclama se centran, primordialmente, en intentar cambiar el modelo político que hasta el momento ha estado vigente. La medida principal del 15-M es la remodelación del sistema de partidos y el abandono de la Ley D’Hont, además de perseguir la igualdad de todos los ciudadanos mediante la cancelación de los privilegios que los que políticos y banqueros gozan en la actualidad. Los españoles se preguntan por qué, si la Constitución dice que todos somos iguales, una minoría disfruta de sueldos vitalicios y una extensa mayoría no encuentra ni siquiera un trabajo con el que poder sufragar una vida. La injusticia es lo que, de forma general, se quiere erradicar.

    No sólo España está levantándose contra la clase dirigente: en ciudades como Londres, París o Bruselas las protestas pacíficas se han sucedido, imitando la iniciativa madrileña que el 15 de mayo no podía ni imaginarse la magnitud que podían alcanzar sus proclamas. Si en un principio los manifestantes estaban desorganizados y no existía consenso en las demandas del pueblo, una semana más tarde el movimiento Toma la Plaza (otro de los nombres que se le han adjudicado) ha demostrado que no existe comparación posible entre los disturbios que han asolado recientemente algunos países árabes, o las violentas manifestaciones inglesas que se han sucedido en los últimos años.

    Un arma para resistir: la no violencia

    A pesar de haber congregado más de 58.000 personas, según estima el Ministerio del Interior, la reunión del viernes 20 de mayo por la noche se caracterizó precisamente porque la violencia era lo único que no se iba a consentir. Tras haber sido declarada ilegal por la Junta Electoral, el cordón policial desplegado por el Kilómetro Cero español amenazaba con desalojar la plaza a las 12 de la noche, para respetar de esta manera la jornada de reflexión antes de las elecciones del 22-M. Sin embargo, tras las campanadas que marcaban la media noche, los policías siguieron en su lugar sin inmutarse y la acampada sobrevivió un día más a la amenaza de las autoridades. Lo que sí se dejó claro es que eso no era un botellón, y religiosamente los congregados respetaron el carácter de la acampada sin montar escándalos.

    Lo que sorprende es cómo en cuatro días la organización del movimiento ha logrado encajar grupos de trabajo que recojan basura, cocinen para los presentes o celebren asambleas para dirigir el movimiento hacia un objetivo común. Porque quizá los españoles han tardado en salir a las calles a reclamar una mejora de su situación vital, pero cuando por fin se han decidido han demostrado que son capaces de reclamar sus derechos de forma digna, pacífica y respetuosa con su ambiente.

    Ya se empieza a comparar la “spanish revolution”, la más grande, si se me permite decirlo, de las hazañas de las redes sociales, con la Primavera de Praga o el mayo del 68 en París. Pero huelga decir que es fenómeno sin precedentes en la historia de España, pues nunca antes una idea había traspasado fronteras con tanto fervor.

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    El nuevo récord belga: 289 días sin gobierno estable

    marzo 31st, 2011

    fuente: noticiasvina.blogspotTras 289 días sin Gobierno estable, Bélgica ha conseguido batir su propio récord mundial, superando los 249 días que tardó Iraq en constituir un Ejecutivo permanente  y los 289 que tardó en ser aprobado tal acuerdo por el Parlamento en 2009. Pese a la aparente gravedad del hecho, en el país no se respiran aires de intensa discordia más allá de las consabidas disputas entre Valones y Flamencos, lo que inicia un debate más allá de lo anecdótico: ¿hasta qué punto es necesaria la acción de un Gobierno central cuando un país ha alcanzado cotas máximas en desarrollo y democracia? Bélgica parece confirmar la utopía, pero detrás del problema político se esconden graves problemas financieros.

    El problema belga

    Bélgica ha sido siempre un territorio de convivencia entre las dos poblaciones mayoritarias, Valones y Flamencos, y la pequeña comunidad Germanófona asentada en el Este del país. A pesar de esta histórica coexistencia, desde el pasado junio se vive en el país un clima de debate entre los partidos políticos mayoritarios, la Nueva Alianza Flamenca, de corte centro derecha y separatista, y el Partido Socialista que domina el área francófona del país. Durante estos nueves meses el gobierno provisional de Yves Leterme ha cumplido con su papel pero por el momento no se ha logrado aunar las demandas de las ‘poblaciones’ belgas.

    Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Bélgica es, sin embargo, la crisis financiera, que se está agudizando debido a la falta de un Gobierno Estatal centralizado y fuerte. Bélgica ostenta una deuda muy elevada e imposible de solucionar sin medidas que atañen al Ejecutivo. Siguiendo los pasos de Grecia, España o Portugal el país de las patatas fritas podría ser sancionado si la situación política no mejora en poco tiempo.

    Consecuencias sociales

    Además de las graves dificultades financieras al que se enfrenta, Bélgica ha de encarar también el problema social que se han desarrollado durante años: el de su propia idiosincrasia. Flamencos y Valones comparten no sólo historia sino también instituciones y símbolos que han de tenerse en cuenta a la hora de tomar una determinación. La lengua es el motor de las disputas, pero lo que se reclama en realidad es un reparto de competencias entre las regiones que promueva también un reparto desigual en las transferencias financieras. Sin embargo el acuerdo no es viable sin consenso. La falta de Gobierno ha intensificado el desinterés de la población por los asuntos políticos y la desconfianza y el descontento aumentan día tras día.

    ¿Qué se puede hacer para solventar el problema belga? ¿Es la escisión del territorio la mejor opción?

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    Dueños de la calle

    enero 5th, 2011

    graffiti. Marina Hernández

     

    Cuando cae la noche, las calles se convierten en un lienzo para los artistas del grafiti, que salen a la calle armados con sus aerosoles, escondiendo sus caras y esperando hasta que los trenes de Bruselas se convierten en un objetivo fácil. Por la mañana, esos trenes serán piezas del gran museo de arte urbano que es la ciudad. El grafiti está siempre pisando la fina línea entre vandalismo y auto-expresión. Es pura controversia.

     

     

    Competición y respeto: las bases del grafiti

    “Haz lo que sientas, respeta las calles y no cruces la línea a menos que lo que vayas a hacer sea mejor”, cuenta el escritor alemán conocido como Spot, miembro de la banda RMC, cuando habla de su propia ideología respecto al grafiti. Para él, escribir en las paredes o en cualquier otro sitio es la manera de hacer la vida más dulce y de pertenecer al ambiente social que le rodea. Con su grafiti él busca cualquier tipo de reconocimiento, sin importar si la gente apoya lo que hace o no. “Sólo necesito sentir que soy alguien” explica Spot.

    En los primeros pasos del grafiti como arte urbano, las bandas se convirtieron en el principal elemento en la lucha por ser los mejores. El espíritu de competición era lo que contaba, convirtiéndose en el leitmotiv del movimiento grafitero, además de otro elemento importante de la contracultura: el respeto. Las bandas comienzan a tomar posesión de las paredes y a usarlas para demostrar su capacidad como artistas. Para convertirse en los ‘dueños’ de la ciudad, alcanzar la ‘obra maestra’ ideal y formar un grupo con el que compartir firma es imprescindible.

    Sin embargo, las bandas no son tan duras en Bruselas como en Nueva York, cuna de la cultura grafitera. Camuflado bajo su eterna gorra Lindien (SAS Crew), que también vive en Bruselas, dice que aquí las bandas no son un problema, aunque siempre hay grupos buscando problemas con los demás. La leyenda de la Guerra de Estilos no es tan evidente en Bruselas, a pesar del hecho de que existe un complejo grupo de escritores con diferentes estilos y formas de trabajar.

    La calle entra en el museo

    En 2007 el Gobierno de la ciudad y algunos patrocinadores sufragaron los gastos en una competición que haría historia: más de 60 grafiteros trabajando a la vez en más de 3000 m2. Los trabajos los coordinó la organización creada por Gaëtan Tarantino, que previamente había evitado un año en la cárcel y pagar cientos de francos belgas gracias al perdón real después de ser pillado haciendo grafiti ilegal.

    Lindien también hace grafiti legal, tras darse cuenta de que es estúpido arriesgarse a pagar tanto dinero por firmar en la calle. Ahora él prefiere expresarse en lugares donde está permitido, e incluso trabajar por dinero. Él cree que si lo que quieres hacer es algo grande y lleno de color, es mejor hacerlo sin estrés.

    El éxito de Bansky es también uno de los más sonados. Nadie conoce su nombre, pero después de haber pintado cientos de paredes con proclamas irónicas sobre nuestra situación social, política y económica en media Europa, es uno de los artistas más ricos de todo el mundo. Sus trabajos se exponen en museos y se venden en galerías, y precisamente por ello está recibiendo tantas críticas: ¿el vandalismo se puede vender? Eso parece, aunque resulte paradójico, porque no es sólo vandalismo, también es arte. Y como Bansky dijo una vez: “Hay cuatro necesidades humanas básicas: comer, dormir, el sexo y la venganza”

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    La solidaridad se reinventa en la segunda mano

    noviembre 21st, 2010

    oxfam-vintageCon la crisis económica mundial el mercado ha tenido que adaptarse a nuevos cánones y modos de enfrentarse al consumo.  Si hace unos años lo que se llevaba era gastar lo máximo en ropa y accesorios, ahora las grandes firmas dejan paso a la nueva moda del Vintage. Incluso las ONG  se suman a este fenómeno, bajo los principios de solidaridad, colaboración, participación y lo que ellos mismos denominan ‘consommateur – acteur’ para referirse al consumidor que invierte en la segunda mano y además se involucra en la cadena solidaria aportando sus propios objetos para la venta.

    Natalia Cuesta, española residente en Bruselas, compagina desde hace tres años su trabajo en la Embajada Española con el voluntariado de fin de semana en la tienda que OXFAM tiene en Rue de Flandre, donde puedes encontrar prendas en buen estado a precios muy asequibles. Los beneficios de la tienda- y de las otras cinco que OXFAM ha abierto en Bruselas, que venden desde libros o muebles hasta antiguos ordenadores- se destinan a campañas solidarias, la mayoría en África y América Latina.

    El éxito de este tipo de tiendas está claro: frente a las pequeñas tiendas vintage que venden prendas únicas a precios elevados, OXFAM ofrece al consumidor no sólo ropa, libros y tecnología barata, sino que también se convierte en punto de encuentro para los vecinos del barrio. De hecho, si esta tienda está teniendo tanto éxito en los últimos años es precisamente por las mejoras que se están realizando en el barrio de Saint-Cathérine, lo que está atrayendo a nuevos inquilinos en sus calles. OXFAM también se involucra en las ‘Braderie’, las ‘Brocant’ o ‘Le jour sans voitures’, consiguiendo el acercamiento a los vecinos del barrio, e incluso a los nuevos diseñadores a los que una vez al año se ceden los escaparates para presentar nuevas colecciones.

    Sin embargo, la existencia de tiendas como Oxfam Vintage plantea un problema a las pequeñas tiendas de segunda mano, que incluso llegan a comprar la ropa a precios fijos en OXFAM para ofrecerlas en sus propias tiendas. Este problema conlleva una ruptura con la cadena solidaria y con los principios en los que se basa la idea de segunda mano para esta ONG: participación activa, cercanía y solidaridad.

    Afortunadamente, iniciativas como la de OXFAM dan la oportunidad de unir la moda, la solidaridad, y la colaboración ciudadana en un solo espacio.

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    Nueva exposición de Francis Alÿs en Bruselas

    noviembre 6th, 2010

    A_story_of_deception_Francis_AlÿsMarina Hernández. Bruselas (Bélgica). Conmemorando en Bicentenario Mexicano, el artista multidisciplinar Francis Alÿs lleva una muestra de su obra al Centro de Arte Contemporáneo Weils en Bruselas, una veintena de películas documentales y alegorías pictóricas que retratan lo caótico del mundo moderno, la violencia en México , la controversia del arte de lo cotidiano y la poesía hecha política.

    Precisamente si hay algo que llama la atención en su obra es esa capacidad para convertir los pequeños gestos e ideas en grandes hechos.  En The Green Line Francis Alÿs recorre Jerusalén con un bote de pintura verde en la mano, redibujando la frontera que en 1948 dividió Israel y Jordania. A su paso, la gente le mira extrañada: con su cigarro en la mano y las zapatillas manchadas de verde, Alÿs está recreando el pasado de la forma más poética, sin armas ni discusión, solamente él y su bote de pintura, y el Monte Zion, y los niños jugando a su alrededor. De esta forma convierte un pequeño gesto en puro simbolismo crítico.

    Y es que a Francis Alÿs le gusta jugar con la controversia. Con ‘Ensayos’ Alÿs explora la ambigüedad de las palabras, llevando hasta los bordes de lo surrealista su arte. Es, a la vez, un discurso filosófico que  define la labor, el hacer como el experimento de la temporalidad. Pero las imágenes amplían esa definición, convirtiendo toda esa charla en la música de un ensayo de stripteasse.  Es imposible contemplar la película como un todo. Pero él mismo lo dice: ‘el ensayo es la relación orgánica que existe entre el hacer y el estar haciendo’, es decir, entre la labor y el ensayo mismo. El choque de sensaciones que experimenta el receptor  es abismal. Si Francis Alÿs quería sorprendernos, sin duda lo ha conseguido.

    Y se sorprende a sí mismo, también.  Por un lado, con su nueva obra ‘Tornado’, Alýs descubre la fuerza de la naturaleza, y la vive en carne propia, experimenta él mismo esa fuerza internándose en él. Por otro, con ‘When Faith Moves Mountains’, Alÿs moviliza la fuerza social para protestar contra la caída del gobierno del presidente Alberto Fujimori en Lima. Valores como el esfuerzo y la fe se aúnan para trasladar una duna 10 centímetros con la ayuda de 500 voluntarios trabajando bajo el sol.

    Nacido en Antwerp en 1959, Francis Alÿs encontró su vocación cuando en 1985 se marchó a México para ayudar en los trabajos de reconstrucción tras el terremoto. Desde entonces ha sido un trotamundos capaz de convertir cualquier cosa que se le pase por la imaginación en arte.

    Pero no es un arte como es que estamos acostumbrados a conocer, si no un arte lleno de vida, porque es eso precisamente lo que Francis Alÿs nos enseña: que lo cotidiano puede hacerse algo enorme. Sólo a un hombre como él se le habría ocurrido la idea de llegar de Tijuana a San Diego sin atravesar la frontera de U.S.A. tardando 17 días y pasando por Australia, el sudeste asiático y Canadá. Francis Alÿs deja claro que él es arte en sí mismo. Él es su propia obra.

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